Leído en The Chronicle of Higher Education: “Tech and the Humanities: A Report from the Front Lines“
Entre los grandes desfíos que han afrontado las humanidades durante las últimas tres décadas ha estado la onda de la nueva tecnología, que ha sacudido sus disciplinas y sus académicos. ¿Eliminará placeres y costumbres apreciadas en las humanidades?
El campo de la historria del libro es una respuesta a esa discusión. Con todo, la tecnología también prometió una forma de reducir costes y de sellar considerables distancias entre los prrofesionales y los materiales que estudian. Y el carácter de la revolución tecnológica -acceso abierto- se alinea con el de las humanidadses y su posiciión sobre el conocimiento.
Así pues, ¿qué implicaciones tiene todo eso para archivos, aulas y reuniones? Un foro sobre Open Digital Communities, organizado por el MLA’s Committee on Information Technology ha intentado ofrecer algunas pistas sobre el proceso.
“La mayor parte del trabajo que publicamos no es accesible”, señaló Geoffrey Martin Rockwell, profesor adjunto en humanities computing and multimedia de la McMaster University. Añadió que la cuestión a la que se enfrentan los académicos es fundamental: “¿Queremos ser una comunidad abierta de investigadores?, ¿qué significa eso?”
Los participantes expresaron su ferviente deseo de crear tal comunidad, pero ofrecieron respuestas muy diversas a la pregunta de qué harían para que ello sucediera.
Uno de los problemas está en infraestructura básica. Si los especialistas y los materiales de archivo no están en la misma onda tecnológica, sus esfuerzos pueden solaparsse o incluso estar en conflicto.
En su presentación, John Merritt Unsworth, decano de la Graduate School of Information and Library Science en la University of Illinois at Urbana-Champaign, hizo un repaso de la Textual Encoding Initiative, que ofrece un lenguaje común para la codificación de textos digitales en humanidades, ciencias sociales y lingüística.
Una cuestión fundamental, dijo Unsworth, era “cómo incluir cuando no puedes imponer” y describió los esfuerzos para amppliar la participación en el consorcio y para aumentar la transparencia mientras encontraba maneras de sufraggar ese esfuerzo.
Al describir los esfuerzos para crear la Networked Infrastructure for Nineteenth-Century Electronic Scholarship (NINES), Laura C. Mandell, profesora adjunta de inglés en la University of Miami in Oxford, Ohio, también se refirió a los asuntos de la infraestructura y los derechos de autor. ¿Cómo pueden los especialistas crear comunidades más amplias de material de investigación procedente de archivos diferenciados?
Pero ella también indicó que NINES ha tenido que hacer frente a varias dificultades para crear un lenguaje que permita trasladar fácilmente ese proceso a los administradores que están evaluando el proyecto y lo mantienen. Parte del esfuerzo no sólo está en construir una red, indicó, sino encontrar “una forma adecuada de calificar esas herramientas”.
La docencia también ha sido afectada por esta revolución en la tecnología, observó Robert James Blake, director del University of California’s system-wide consortium for disseminating language teaching materials. Etc…
Escrito por Anaclet Pons