Epitafio

enero 26, 2008

Para atender a los rezagados, este blog permanecerá abierto temporalmente. Si alguien desea mantener la costumbre puede visitarme (puede que también temporalmente)  en Clionauta

Hasta luego


Despedida

enero 25, 2008

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N.B.: Como habréis visto, las entradas de este blog han tenido un claro sesgo norteamericano. Son los las razones de esta querencia. Una, lo que viene, con unos planes de estudio que se pliegan a aquel modelo. La segunda es que este módulo se refiere a las TIC y sobre ese particular no hay discusión, ellos son los más adelantados y con mayor experiencia, con sus defectos y virtudes. Finalmente, hemos de reconocer que sólo ellos nos permiten acceder a su información interna, a sus prácticas docentes, etc. Mostrar ese mundo, pues, es mostrarles a ellos. Internet, de momento, es un universo anglosajón. A ver si nos animamos y eso cambia.


Los mejores blogs (americanos) del 2007

enero 22, 2008

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La pasada reunión de la AHA, la de los historiadores americanos, ha sido un filón de noticias. Para los amantes de los blogs, también. Con motivo del 5th Annual Banquet at the AHA convention in Washington, los miembros del jurado (Ancarett, Timothy Burke, Miriam Elizabeth Burstein, Rebecca Goetz, Paul Harvey, Sharon Howard, Elizabeth Klaczynski, Adam Roberts y John Carter Wood) de Cliopatria se reunieron en un agradable restaurante libanés para seleccionar a los mejores blogs del 2007, todo gracias a la hospitalidad de Scott McLemee and Scott Jaschik, de Inside Higher Ed.

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Entre plato y plato, estos fueron los premiados (sólo reciben un logo que añaden a su página como timbre de gloria):

Mejor Blog colectivo: In the Middle. Dedicado a la historia medieval y obra de J. J. Cohen, Mary Kate Hurley, Eileen Joy y Karl Steel. Su interdisciplinariedad y su inteligente prosa sedujeron al jurado, para el que se trata de un blog modélico que persigue su objeto allí donde asoma, aunque mínimamente. Su análisis de Beowulf ha sido sonado.

Mejor Blog individual: Civil War Memor. Pues eso mismo, la escritura de Kevin Levin al servicio de un objeto que aquí no es sólo historia militar, sino que lo llevá mucho más allá.

Mejor Blog nuevo: Religion in American History. Un ejemplo de cómo este tipo de instrumento puede servir para presentar de forma adecuada y amena una visión propiamente académica, de forma que llegue a cualquier público y tampoco olvide a los especialistas e investigadores. Y muy variado.

Mejor Post: Timothy Burke, “Knowledge is Inconvenient,” Cliopatria, 27 de septiembre (con algo de trampa, porque Burke es juez y parte, pero bueno). La entrada analizaba lo dicho por Michael Medved (un muy célebre y conservador periodista radiofónico) sobre el comercio atlántico de esclavos. Medved es bastante zafio, pero eso no quita mérito a la forma en que Burke desmontaba los argumentos de su rival.

Mejor serie de Posts: Errol Morris, “Which Came First, the Chicken or the Egg?” Zoom, Part One, Part Two y Part Three, 25 de septiembre , 4 y 23 de octubre. Sin reparos. Extraordinario y brillante trabajo sobre las fotografías que tomó Roger Fenton (1819-1869) en la guerra de Crimea. Una magnífica reflexión sobre imágenes y documentos históricos aparecida en uno de los blogs del New York Times a cargo de uno de los mejores directores de películas documentales.

Mejor escritor: Caleb Crain, Steamboats are Ruining Everythin. Es un escritor, por supuesto y, además, un brillante articulista, pero se valora su adaptación a la blogosfera histórica, el hecho de que sus textos adopten la perspectiva de la disciplina sin dejar de ser lo que son, piezas literarias.

Vamos allá, démosle trabajo al ratón y hagamos algunas visitas virtuales.


El doctorado en los USA: buenas noticias

enero 18, 2008

Hablamos hace unos días de la reunión anual que convoca a los historiadores americanos, los asociados a la American Historical Association. Mencioné entonces las salas en las que se reunían, las múltiples sesiones de trabajo e incluso los lujosos hoteles que tenían a su disposición. Pero hay otras cosas. Hay, por ejemplo, entrevistas de trabajo y, además, la organización aprovecha tales fechas para hacer balance de cómo le van las cosas a la profesión. Pero eso no sólo se trata allí, se publica en su revista Perspectives. En el número de enero de 2008, por ejemplo, hay un interesante artículo titulado “Number of History PhDs Rising Again, but Job Openings Keep Pace” que firma Robert Townsend (AHA’s assistant director for research and publications). Vamos a ello (y perdón por los errores)

El número de nuevos doctores en historia aumentó el 5.3 % en el curso académico 2005-2006, pasando de 924 a 973 nuevos graduados. Este aumento ha sido general en todos los campos, pero el crecimiento casi dobla al que se observa en las otras disciplinas del ramo de las humanidades. Afortunadamente, el número de puestos de trabajo que recoge la revista Perspectives es parejo a este aumento, pues los empleos ofrecidos crecen un 6.6 % (de 966 a 1.030) en el mismo período.

La información preliminar para el curso académico más reciente ofrece buenas noticias adicionales, como que el número de nuevos licenciados que anualmente publica el Directory of History Departments for 2006–07 cae modestamente, mientras que sube de nuevo el número de ofertas de trabajo (no obstante, apenas un 0.2 por ciento) (cuadro 1). Por supuesto, los cambios en el número de PhDs según ese directorio se reflejan en los resultados del correspondiente estudio federal sobre doctorados obtenidos. La caída del 3.5 por ciento en el número de PhDs según el directorio sugiere que las cifras de 2007 dejarán aproximadamente en 940 el número de nuevos doctores. Si esa estimación es exacta, ésta es la primera vez en los últimos 25 años en que durante tres años consecutivos el número de ofertas de trabajo excede el número de nuevos PhDs.

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Datos demográficos de la cohorte de 2006 (doctorado)

El estudio anual del doctorado es preparado por el National Opinion Research Center (NORC) para cinco agencias federales y proporciona una medida exacta de los asuntos en los que se han doctorado (Doctorate Recipients from United States Universities: Summary Report 2006 ). A cada estudiante que se doctora se le pide que complete el estudio antes de graduarse (generalmente muy estímulados por su centro), así que proporciona la radiografía más comprensiva y detallada sobre quién está recibiendo el grado.

El estudio proporciona una excelente medida para saber cuánto tiempo les cuesta terminar un doctorado en historia en rtelación con otros campos, ofreciendo una clara evidencia de la larga trayectoria hasta el PhD. La nueva cohorte de los doctorados en historia lo acabó en promedio unos 12 años tras la licenciatura, y un promedio de 9.7 años después de empezar el doctorado. La edad mediana de la nueva cohorte era de 35.5 años -un aumento de más de un año en relación con la última década.

Sin embargo, el tiempo que cuesta coincide con el de las otras disciplinas humanísticas. En promedio, los estudiantes de doctorado en humanidades pasan 9.7 años matriculados. En comparación, en las disciplinas de ciencias sociales el promedio era apenas de 7.9 años. La edad media era de 35.0 años para los doctores en humanidades, pero de 32.9 para los doctorados en ciencias sociales.

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La encuesta del NORC también permite obtener datos demográficos a largo plazo sobre los nuevos doctores. La proporción de mujeres en la nueva cohorte desciende por tercera vez en los últimos 10 años, del 41.6 al 40.9 por ciento (cuadro 2). La historia es marcadamente diferente de las otras humanidades y de las ciencias sociales en cuanto a la proporción de mujeres que se doctoran, pues las mujeres ganan respectivamente un promedio del 50.6 y 57.4 por ciento de los doctorados en esos campos.

Sin embargo, después de disminuir levemente el año pasado, la representación de las minorías dentro de la nueva cohorte ascendió del 13.3 al 14.1 por ciento. En números absolutos, 139 de los 807 ciudadanos de los E.E.U.U. que obtuvieron el doctorado en historia se clasificaron como miembros de una minoría racial o étnica. Entre los ciudadanos de los E.E.U.U. en las humanidades, el 13.6 por ciento pertenecían a esas minorías, por el 17.5 por ciento en ciencias sociales.

También hay un marcado aumento en el número de extranjeros que obtienen el título en historia respecto de los últimos dos años -que alcanzan el 13.5 por ciento. En 2006 la representación de estudiantes extranjeros casi alcanzó la paridad con la proporción de estudiantes de las minorías por primera vez en más de una década.

Cambios entre los campos

Los 45.596 grados de doctor concedidos por 417 universidades en 2006 representan el número más elevado de nuevos doctores conocido en los Estados Unidos. En términos relativos, la historia supone un 2.1 por ciento por segundo año consecutivo, por encima del punto bajo del 1.8 por ciento en 1992-93. Y la historia creció levemente entre las otras disciplinas de las humanidades, donde ahora supone el 17.4 por ciento de los doctorados, superando el punto bajo del 15.1 por ciento de 1989.

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Aunque el número de nuevos doctores en historia ha estado por debajo del pico alcanzado en 2000, el aumento de 2005-06 coloca a la disciplina por encima de la mayor parte de las otras humanidades y ciencias sociales (el cuadro 3). Solamente la economía y la psicología consiguieron más doctores en 2006.

Ese claro aumento entre 2005 y 2006 parece absolutamente pronunciado, pero, visto a largo plazo, el número anual de nuevos doctores en historia ha sido relativamente estable durante los últimos seis años. Descendió de forma acusada a partir de comienzos de los años 70 y en los años 80, y después casi se dobló entre 1989 y 2000. Sin embargo, durante los últimos cuatro años, el número ha sido comparativamente constante, con alrededor de 950 doctores en historia por año.

Las otras humanidads y las ciencias sociales también parecen tener evoluciones similares durante los últimos años. Entre 2005 y 2006, el número de nuevos doctores en lengua y literatura inglesa y americana bajó el 0.6 por ciento, mientras que aumentaron el 0.6 por ciento los de lenguas extranjeras . Las otras humanidades (incluidos American studies, filosofía y religión) screcieron un 2.9 por ciento. El número de nuevos doctores en economía bajó el 0.2 por ciento, mientras que la ciencia política y la sociología aumentaron el 0.6 y el 8.0 por ciento respectivamente.

Dentro de la disciplina de la historia, la historia americana continúa siendo el campo de estudio más grande con un importante margen , abarcando el 40.2 por ciento de los doctores. Esto está debajo del punto álgido que el campo alcanzó cuatro años antes, cuando la historia americana suponía el 44.1 por ciento de los nuevos doctorados en historia, pero aún mantiene su distancia con los otros campos. El segundo en importancia, el de la historia europea, supone el 22.5 por ciento.

Los especialistas en otras regiones del mundo aumentaron su representación entre 2005 y 2006. El número de doctorados en historia asiática pasó del 6.9 al 8.2 por ciento, los dedicados a la historia latinoamericana del 4.9 a 5.0 por ciento y los especialistas en historia africana del 1.9 a 2.8 por ciento.

La imagen se complica un tanto con las otras categorías o campos que los nuevos doctores pueden seleccionar, incluyendo la historia de la ciencia y de la tecnología (el 5.8 por ciento), la “historia general” (el 6.1 por ciento), y la “otra historia” (el 9.8 por ciento). Éstos porcentajes podrían representar a los especialistas que decrecen en alguna de las otras categorías, caídas en áreas geográficas que no se representan (por ejemplo, Oriente Medio) o de un cierto tipo de historia transnacional.

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La ambigüedad sobre las especializaciones que los nuevos doctores señalan en sus respuestas al estudio suponen una cierta ambigüedad en cualquier comparación entre los puestos de trabajo y el camino seguido por los nuevos doctores. Pero se puede realizar la comparación, que puede ser instructiva. La alineación entre las ofertas de trabajo listadas en Perspectives el año pasado y los nuevos doctores del año siguiente muestra algunos problemas entre oferta y demanda en el mercado de trabajo académico (cuadro 4).

Las relaciones de trabajos para las plazas de historia americana, por ejemplo, eran un tercio menos que el número de nuevos doctorados obtenidos el año antes. Y las ofertas en historia europea estuvieron un 13 por ciento por debajo del número de nuevos doctores. En comparación, el número de plazas en historia asiática y africana era más alto que el número de nuevos graduados, mientras que los listados de historia latinoamericana mantenían la paridad.

Tales comparaciones necesitan ser leídas con considerable cuidado, por supuesto. La correspondencia aparente entre  entre temas específicos  y especializaciones geográficas puede variar mucho dentro de esas amplias categorías. Así, los especialistas en cualquiera de los campos   con un severo desequilibrio podrían encontrar oportunidades  en plazas  en otras áreas  temáticas y abiertas, pero también podrían emplearse fuera de la academia.

Y como sabe cualquier candidato de trabajo serio , los listados en Perspectives no abarcan todo el universo de las ofertas de trabajo que existen. También aparecen en otras publicaciones nacionales y locales, y ahora también se distribuyen a través de medios en línea. Sin embargo, los listados de empleos de Perspectives han proporcionado un buen barómetro de la relación que existe entre los puestos trabajos y los candidatos durante los últimos 33 años.

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Una cierta confirmación de esto se puede encontrar en la proporción de nuevos doctores que indican haber obtenido un empleo definido el el momento de graduarse. En la cohorte 2006, el 54.4 por ciento de los doctorados indicó tener empleo “definido”. Esto supone una leve caída en relación con el año anterior, pero sigue siendo mucho más alto que de lo que lo había sido durante los malos años 90 (cuadro 5). El 28.0 por ciento de los nuevos doctores que indicaban que seguían “buscando empleo ” a la hora de graduarse marca una mejora positiva. El restante 17.7 por ciento se compone de quienes siguen algún tipo de estudio posdoctoral, están negociando un contrato o carecen de plan definido para un empleo futuro.

Las perspectivas de empleo entre hombres y mujeres aparecen ser semejantes (cuadro 5). En los últimos tres años, prácticamente la misma proporción de cada grupo indicó que que tenía empleo definido al doctorarse. Esto contrasta marcadadamente con lo ocurrido en los años 80 cuando los historiadores disfrutaban de una modesta ventaja modesta para encontrar empleo, o con lo sucedido en los años 90, cuando las historiadoras parecían tener una leve ventaja.

Más información en: AHA Data on the Historical Profession. De todo lo que allí se recoge, me permitiré mencionar los salarios (las becas y otros emolumentos van aparte):

Table 1: Salaries for Historians and Faculty in All Disciplines except the Health Sciences, 2006–07

Type Field Professor Associate Professor Assistant Professor New
Assistant Professor
Instructor All Ranks
Private HistoryAll Fields $74,893
$79,504
$58,404
$63,250
$48,219
$53,317
$47,145
$52,948
$39,048
$43,734
$59,619
$63,534
Public
History
All Fields
$77,397
$84,395
$57,987
$65,879
$47,741
$56,43
$47,084
$56,069
$37,756
$42,251
$58,861
$65,684

Todo es posible (en la historia digital)

enero 14, 2008

Como agoreros en ocasiones, o como simples augures del futuro, quienes se dedican a la historia digital no tienen precio. Nos muestran otras formas de trabajar, aquí aún impensables, pero quizá pronto irremediables (pienso en los nuevos planes de estudio).

Ejemplos hay muchos, todos ellos norteamericanos. Tomemos uno bastante curioso que proviene del departamento de historia de la Universidad de West Ontario, en Canadá, donde trabaja William J. Turkel (que se doctoró hace tres años en el MIT y se nota). Este profesor imparte sus cursos convencionales, pero hace otras cosas, y esas cosas las sabemos por su blog: Digital History Hacks.

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He aquí lo último que se le ha ocurrido:

“Geo-DJ, Part 1: The Idea”

En mi anterior investigación sobre lo que llamé place-based computing, utilicé un Tablet-PC con receptor GPS para presentar a los historiadores materiales de archivo durante una práctica sobre el terreno. Pensemos que estamos situados delante de un edificio antiguo. El sistema utiliza el GPS para determinar nuestra localización, que se plasma en un sistema de información geográfica (GIS). Los trazos del GIS incluyen mapas históricos y fotografías aéreas georeferenciadas, así que podemos ver qué había alrededor de nuestra posición actual (o lo que se cree que había alrededor de ella) cuando fueron creadas esas representaciones históricas. El GIS también incluye enlaces hipertextuales a otros tipos de fuentes históricas, como fotografías de los edificios y de los alrededores, registros censales, artículos periodísticos, directorios de la ciudad, y así sucesivamente. Puedes pinchar sobre una fuente digital para consultarla, comparándola con las fuentes materiales que se han ido acumulando de forma natural en el archivo del lugar. El sistema ha sido probado y funciona bastante bien para investigadores individuales y pequeños grupos, aunque nuestro prototipo no fuera muy robusto, pues la duración de la batería es relativamente corta y la lectura se hace difícil cuando la luz del sol le da directamente.

El sistema que ahora estoy diseñando, geo-DJ, amplía este trabajo a una dimensión ambiental, auditiva. Imaginemos que caminamos por el exterior con un dispositivo tipo iPod que está reproduciendo una banda sonora electrónica. La música cambia como te mueves, reflejando los patrones históricos de uso del suelo del área que estás explorando. Puedes elegir representar trozos del bosque original con una flauta, de una granja lechera con una viola de gamba y cencerros, una fábrica con un conjunto de percusión, un matadero con trompas discordes. Mientras caminas hacia el lugar en el que hay una vieja fábrica, sube el volumen del sonido de la percusión hasta hacerse dominante. Como en los anteriores sistemas place-based, geo-DJ incluye un receptor GPS y se basa en la tecnología GIS. El sistema determina nuestra actual posición, después calcula la distancia y la dirección desde la intersección central (centroid) hasta las figuras históricas de interés. Esos datos serán entonces utilizados para mezclar las pistas de audio que representan cada figura.

Ahora mismo estoy trabajando con diversos diseños de hardware. Los más fáciles de construir harán uso de la misma plataforma GPS/GIS que utilicé anteriormente. También estoy experimentando con hardware y microcontroladores del tipo de los utilizados por el prototipo Arduino. Aunque preveo el uso del sistema como aplicación para la historia, son posibles muchos otros usos. Dejaré en el blog notas sobre el software y el hardware para por si otras personas desean destripar el geo-DJ.

 

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Pues eso, que si alguno se anima ya lo sabe. ¿Qué os parece?


Doctorado en Humanidades: las barbas del vecino

enero 10, 2008

Leído en Inside Higher Ed

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El Council of Graduate Schools americano ha presentado sus índices sobre el doctorado: Ph.D. Completion & Attrition: Analysis of Baseline Program Data from the Ph.D. Completion Project. El hallazgo más llamativo es la caída de la tasa de abandonos (attrition rates), significativo porque es una de las razones principales que motivan el estudio y porque una de las preocupaciones de los centros es que son muchos los estudiantes que nunca acaban – lo cual supone que determinadas áreas tergan escasez de doctores y, por otra parte, muchos estudiantes tienen la sensación de que perdieron varios años de sus vidas.

Los datos sobre esos índices de “desgaste” del doctorado (Ph.D.) forman parte de un análisis más amplio, de 10 años, con estadísticas sobre quién comienza y acaba dichos programas. Mucho de los datos ya aparecieron en julio, confirmando algo que no es ningún secreto: en promedio, son los del área de las humanidades los que más años necesitan para terminar.

Incluso pasados 10 años, una mayoría de estudiantes de humanidades no han acabado, mientras que, por ejemplo, casi dos tercios de los de las ingenierías ya lo han hecho. Después de siete años, la mayoría de estudiantes de ingeniería y de ciencias naturales han finalizado, mientras que ése no es el caso del 30 por ciento en humanidades. (Las ciencias sociales están en el justo medio, pero hay diferencias según las disciplinas).

Las tendencias generales no cambian. Pero el informe proporciona cierta esperanza en cuanto al fracaso de los estudiantes de doctorado. El estudio analizaba tres cohortes – los que comenzaron en 1992, 1995 y 1998 – y les sigue la pista viendo la tasa de abandono en 1995, 1998 y 2001, respectivamente. (Como con otros datos en el estudio, la información fue recogida a partir de 30 universidades.)

Los datos demuestran grandes cambios en los índices de “desgaste” en matemáticas, ciencias físicas y ciencias sociales, y cambios más pequeños en general excepto en humanidades, donde disminuye un 0.3 por ciento.

Para las cohortes más tempranas, los estudiantes de humanidades tenían índices más bajos, pero hay un cierto debate sobre si eso es resultado del tirón de los programas o de las oportunidades de trabajos más lucrativos en las ingenierías o en ciencias, de modo que eso haría que no se doctoraran.

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Four-Year Cumulative Attrition Rates for 3 Cohorts of Ph.D. Students

Field Starting in 1992 Starting in 1995 Starting in 1998
Engineering 23.2% 23.0% 21.4%
Life sciences 20.9% 22.0% 17.3%
Mathematics and physical sciences 30.7% 30.8% 24.7%
Social sciences 20.0% 19.5% 15.3%
Humanities 18.5% 21.1% 18.2%

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Robert Sowell, vicepresidente de programas y operaciones en el Council of Graduate Schools, dijo que esos cambios le animan (a excepción de las humanidades), pero que el estudio hasta el momento no ofrece explicaciones a por qué los cambios varian tanto por disciplinas. Sin embargo, para los períodos de las tres cohortes, señaló que muchos centros empezaban a dedicar más atención a prevenir el agotamiento y esperaba que esos datos fueran la demostración del éxito de esos esfuerzos. También indicó que no podía identificar a partir de los datos disponibles por qué los cambios en las humanidades eran tan pequeños durante períodos en los que los otros grupos mejoraron.

La idea que hay tras el proyecto, concluyó, es conseguir datos que se puedan utilizar para mejorar los índices de avabado. “Para mejorar esos índices, tenemos que conocer donde estamos”.

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Cumulative 10-Year Completion Rates for Students Who Entered Ph.D. Programs 1992-3 through 1994-5

Year in Program % Who Earned Doctorate
3 4.5%
4 10.5%
5 22.5%
6 36.1%
7 45.5%
8 50.9%
9 54.6%
10 56.6%

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Todo lo anterior fue presentado oficialmente en la reunión anual de dicho Council celebrada en los primeros días de diciembre de 2007.

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Lecturas recomendadas

enero 7, 2008

Además de todo aquello que ya consta en el programa, podéis leer otros textos accesibles en internet. No son obligatorios, pero quien los consulte descubrirá otra forma de ver las cosas. Para evitar el vagabundeo, que un enlace nos lleve a otro y éste a un tercero y, a la postre, nos perdamos en la web, mi recomendación es aposentarse en el mejor de los lugares posibles para este asunto: el Center for History and New Media, de la George Mason University. El paseo por esa página resulta sorprendente, pero conviene fijar la atención en la parte titulada Essays on History & New Media. De entre todos los textos que allí se reúnen, hay uno que, si lo consideráis necesario, os puede ayudar a elaborar el trabajo final: “Can History be Open Source? Wikipedia and the Future of the Past“, de Roy Rosenzweig.

De todos mosos, es sólo una idea, una sugerencia, porque internet es un universo abierto y podéis encontrar otras muchas cosas que quizá os sean  de utilidad.